En el cine: Invictus y The road

Cuenta la leyenda que cuando Montserrat Caballé volvió de un viaje a Sudáfrica en pleno Apartheid dijo que no había visto racismo por ninguna parte; no le llamó la atención ni un poquito que no hubiera negros en los sitios a los que la llevaban, que seguro que eran lugares de lo más humildes… de ello se deduce que es una mujer sencilla de gustos sencillos (eso en caso de que la leyenda sea cierta, que espero que no)

Eso mismo que pasa en Invictus (y me importa un carajo que la historia sea cierta) en la que vemos a un Mandela que no es capaz de mantener una conversación normal (se pasa la película hablando en parábolas) y que sólo piensa en que el deporte puede unir a un pueblo desunido, ¡al carajo los problemas reales tan nimios a los que se enfrentaba! si se gana el campeonato mundial todo lo demás se solucionará sólo… Podríamos pensar que bueno, no es que se diga que sólo se dedicaba a pensar en eso recién llegado al poder sino que en la película Eastwood no enseña otra cosa, así arreglaría mucho la cuestión pero noooo, enseña a Mandela interrumpiendo reuniones para usar el rugby como pegamento nacional… y eso es de lo más verosímil aquí, que sabemos un rato de eso al vivir un país con políticos mediáticos negando apoyo a las olimpiadas si se hacen en algunas ciudades, con miles de personas que se alegran de cuando pierde la selección nacional y no lo hacen cuando gana (no necesito que me lo cuenten, lo he visto con estos ojitos que se han de comer la tierra) y tan gran etcétera. Lo único que salva la película es la extraordinaria interpretación de Morgan Freeman, actor que hasta esta noche pensaba que sólo sabía hacer el mismo papel una y otra vez, pero que, en esta ocasión, se sale al calcar a la perfección la pose y los gestos de Mandela. En definitiva una película a la que le sobra metraje y ñoñería, con lo buena que podría haber sido si además de rugby contara algo cachis. Me alegro horrores de no haberla visto en segunda fila, me hubiera arrancado los ojos de tanta emoción…

En fin en fin, si esta entrada no tiene la etiqueta de ¡No vayas! Es porque ayer vi The road, y aún me estoy recuperando de la impresión. La película narra la relación de un padre – Vigo Mortensen que jamás me ha parecido un tipo guapísimo ¡pegadme! pero sí un actorazo, así que si eso que sea flojito – que lucha por mantener la esperanza de una forma un tanto bichorista para su hijo – Kodi Smit-McPhee, ni flores – mientras recorren la carretera para llegar a ninguna parte tras el apocalipsis ¿nuclear? El reparto protagonista lo completa Charlize Theron en su versión de madre llorosa (ya me dirás tú qué otra cosa puede hacer la pobre mujer en esas circunstancias) Y, aunque sale poco, una mención especial merece Robert Duvall, simplemente tremendo. El paisaje en The road es devastador para almas sensibles pero incluso así esa tierra blanca, esa niebla permanente y dolorosa es de una belleza absoluta. En ningún momento sabemos qué ha pasado, sólo que el mundo como lo conocemos se va al carajo y tenemos que reconstruir parte de la historia a través de los breves recuerdos de los protagonistas. Poco más hay que decir sobre ella, porque no cuenta exactamente una historia, salvo que es lo más recomendable que he visto en mucho tiempo.

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2 Respuestas a “En el cine: Invictus y The road

  1. Si con ver el cartel de la película ya hacía dudar: Política + Deportista. 😦

    La de The Road al verla en un cartel me ha recordado al padre y al hijo de 2012.
    Me alegro que te haya gustado.

  2. Pingback: Cine de verano en Torrejón « Ne tempus fugat

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