El imaginario del Doctor Parnassus

Esta noche, con el permiso de Von Trier, me he vuelto a enamorar y, para mayor felicidad, el amor me ha llegado de un montón de hombretones – que es mucho más divertido dónde va a parar – de un hombre de mil años (el gran Christopher Plummer), de una mujer pelirroja, de un limitado en altura y hasta del mismísimo diablo (el enorme Tom Waits) Pero sobre todo, me he vuelto a enganchar a Gilliam que, aunque me ha dado algunos disgustos en la vida (para hacer, sin duda, nuestra relación más divertida), está que se sale.

Confieso que mi mayor problema es que me cuesta meterme en algunas películas y por eso tengo tendencia a mirar con lupa aquello, que es mucho, que no me creo pero hoy, durante dos horas, he vuelto a creer en el ratoncito Pérez, en los Reyes Magos y, sobre todo, en el mundo de fantasía que hay tras el espejo del teatrillo del Doctor Parnassus.

La película es realmente fantástica, en el más amplio sentido de la palabra, para pasar dos horas sonriendo – cuando no riendo a carcajadas – y con los ojos abiertos de par en par ante el mundo mágico que sólo un genio chiflado como Gilliam podía haber imaginado. Si El Barón de Munchausen era para hacerle una estatua esta es para poner su cara en los billetes de un dólar. ¡Si es que hasta – perdón por la barbaridad atroz que voy a decir – le saca rendimiento a la tristísima y forzosa sustitución de Ledger! Los tres actores que le sustituyen en el mundo mágico (Depp, Farrell y Law) lo hacen tan, pero tan bien, que le clavan hasta en los gestos que hasta hace un rato creía que jamás volvería a ver porque pensaba que sólo el desaparecido Ledger podía hacer.

Además de la historia, que no voy a contar para no hacer esto muy largo y no reventar un relato sorprendente, la belleza de las imágenes me ha cautivado de tal manera que aunque normalmente me parecería una herejía recomendar una película doblada en vez de en su versión original no puedo dejar de decir que El imaginario del Doctor Parnassus hay que verla en una pantalla inmensa como la de Kinépolis (y eso que hemos tenido un nanosegundo de duda al ver que sólo había en segunda fila)

Para terminar, sólo tengo una pega que ponerle y es que cuando respondo sí, tráeme algo para beber porfi si me traen un litro de coca-cola (cómo se pasan en algunos cines santo cielo santo cielo) voy a pasar los últimos quince minutos sufriendo intensamente en mi felicidad visual porque si me llego a perder siquiera un segundo no podría haberme perdonado jamás.

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4 Respuestas a “El imaginario del Doctor Parnassus

  1. Pues la apuntaré a mi lista de posibles pelis para ver en el cine 🙂

  2. raullainez

    Pues si que me la apunto yo también…

  3. Apuntad, apuntad pero insisto pantalla grande Yo incluso estoy barajando la posibilidad de engañar a un amigo para volver a verla, me iría a verla sola, pero no sé conducir, Kinépolis me pilla en la quinta puñeta y los de v.o. se me hacen pequeños sniff

  4. Jo, no cuentas absolutamente nada del argumento de la película… pero me dan ganas de verla 😀

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