Y tan huérfana

Esther es una pobre niña huérfana que de tan perfecta es rara como un demonio, toca el piano como los ángeles y se pasa el día pintando; como es muy especial y se viste como si se hubiera escapado del hogar de los Ingalls, no tiene ni un solo amigo en el orfanato tan estupendo en el que vive donde los niños, vestidos con un uniforme monísimo, se pasan el día correteando tan felices que dan ganas de pedir plaza e instalarse con las encantadoras monjitas que lo gestionan. Nuestra encantadora niña, de ojos negros e inteligencia excepcional, es adoptada por una familia taaaan ideal que resulta increíble (pero de los de esto no me lo creo) A partir de la adopción se desata el infierno y todo aquel que intente contradecir a nuestra dulce Esther paga las consecuencias… Resumiendo: un déjà vu (hasta el punto de que el final es, palaba por palabra, el plagio descarado de la nefasta segunda parte de una buena película que sólo tenía gracia en esas palabras)

En conclusión, la película es completamente huérfana de interés, huérfana de todo aquello que hace de una película algo digno de verse. Previsible de principio a fin y, sobre todo, absolutamente prescindible. Se va a quedar con un ¡¡No vayas!! Pero deberíamos decir, para mayor precisión¡¡ni se te ocurra!!

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2 Respuestas a “Y tan huérfana

  1. jejejeje me encantan tus entradas …

    otra que no veré 😀

  2. Pingback: Cine de verano en Torrejón | Ne tempus fugat

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